LITERATURA ESPAÑOLA EN EL S.XVII:
EL
BARROCO-PLENITUD BARROCA
1
Da bienes, Fortuna.
que no están escritos:
cuando pitos, flautas,
cuando flautas, pitos.
¡Cuán diversas sendas
se suelen seguir
en el repartir
honras y haciendas!
A unos da encomiendas,
a otros sambenitos.
Cuando pitos, flautas,
cuando flautas, pitos.
A veces despoja
de choza y apero
al mayor cabrero,
y a quien se le antoja,
la cabra más coja
parió dos cabritos.
Cuando pitos, flautas,
cuando flautas, pitos.
Porque en una aldea
un pobre mancebo
hurtó solo un huevo
al sol bambolea,
y otro se pasea
con cien mil delitos.
Cuando pitos, flautas,
cuando flautas, pitos.
(Luis de Góngora y Argote:
“Letrillas Satíricas”)
2
Mientras por competir con tu cabello,
oro
bruñido al sol relumbra en vano;
mientras
con menosprecio en medio el llano
mira
tu blanca frente el lilio bello;
mientras a cada labio, por cogello.
siguen
más ojos que al clavel temprano;
y
mientras triunfa con desdén lozano
del
luciente cristal tu gentil cuello:
goza cuello, cabello, labio y frente,
antes
que lo que fue en tu edad dorada
oro,
lilio, clavel, cristal luciente,
no sólo
en plata o vïola troncada
se
vuelva, mas tú y ello juntamente
en
tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
(Luis de Góngora y Argote: “Sonetos Amorosos-Soneto XXXI”)
3
Un monte era
de miembros eminente
Este que -de Neptuno hijo fiero-
De un ojo
ilustra el orbe de su frente,
Émulo casi
del mayor lucero;
Cíclope a
quien el pino más valiente
Bastón le
obedecía tan ligero,
Y al grave
peso junco tan delgado,
Que un día
era bastón y otro cayado.
………………………………………………………………..
……………………………………………………………………..
Purpúreas rosas sobre Galatea
La Alba entre
lilios cándidos deshoja:
Duda el Amor cuál más su color sea,
O púrpura
nevada, o nieve roja.
De su
frente la perla es, eritrea,
Émula
vana. El ciego dios se enoja,
Y,
condenado su esplendor, la deja
Pender en
oro al nácar de su oreja.
(Luis de Góngora y Argote: “Fábula de Poli-
femo y Galatea-Octavas 7 y 14)
3
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de
esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a
quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido:
su cuerpo
dejará no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
(Francisco
de Quevedo y Villegas:”Sonetos
Amorosos-
Amor constante más
allá de la muerte”
4.
Pues
amarga la verdad,
Quiero echarla de la boca;
Y si al alma su hiel toca,
Esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
Ha engendrado en mi pereza
La Pobreza.
¿Quién
hace al tuerto galán
Y prudente al sin consejo?
¿Quién al avariento viejo
Le sirve de Río Jordán?
¿Quién hace de piedras pan,
Sin ser el Dios verdadero
El Dinero.
¿Quién
con su fiereza espanta
El Cetro y Corona al Rey?
¿Quién, careciendo de ley,
Merece nombre de Santa?
¿Quién con la humildad levanta
A los cielos la cabeza?
La Pobreza.
¿Quién
los jueces con pasión,
Sin ser ungüento, hace humanos,
Pues untándolos las manos
Los ablanda el corazón?
¿Quién gasta su opilación
Con oro y no con acero?
El Dinero.
¿Quién
procura que se aleje
Del suelo la gloria vana?
¿Quién siendo toda Cristiana,
Tiene la cara de hereje?
¿Quién hace que al hombre aqueje
El desprecio y la tristeza?
La Pobreza.
¿Quién la Montaña derriba
Al Valle; la Hermosa al feo?
¿Quién podrá cuanto el deseo,
Aunque imposible, conciba?
¿Y quién lo de abajo arriba
Vuelve en el mundo ligero?
El Dinero.
(Francisco de Quevedo y Villegas:
“Letrillas Satíricas”)
5
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.
Vencida de
la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
(Fco de
Quevedo: “Sonetos
Patrióticos”)
6
¡Fue sueño ayer; mañana será
tierra!
¡Poco antes, nada; y poco después, humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!
Breve
combate de importuna guerra,
en mi defensa soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.
Ya no es
ayer; mañana no ha llegado;
hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.
Azadas son
la hora y el momento,
que, a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento
(Fco de
Quevedo:“Sonetos Filosóficos y
Morales)
7
Determinó, pues, don Alonso de
poner a su hijo en pupilaje, lo uno por apartarle de su regalo, y lo otro por
ahorrar de cuidado. Supo que había en Segovia un licenciado Cabra que tenía por
oficio el criar hijos de caballeros, y envió allá el suyo y a mí para que le
acompañase y sirviese.
Entramos, primero domingo después
de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque tal laceria no admite
encarecimiento. Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza
pequeña, los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba por
cuévanos, tan hundidos y oscuros que era buen sitio el suyo para tiendas de
mercaderes; la nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y Francia,
porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio
porque cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que
de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no
sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado;
el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida que parecía se iba a
buscar de comer forzada de la necesidad; los brazos secos; las manos como un
manojo de sarmientos cada una. Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás,
con dos piernas largas y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía
algo, le sonaban los huesos como tablillas de San Lázaro. La habla ética, la
barba grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto
el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se dejaría
matar que tal permitiese. Cortábale los cabellos un muchacho de nosotros. Traía
un bonete los días de sol ratonado con mil gateras y guarniciones de grasa; era
de cosa que fue paño, con los fondos en caspa. La sotana, según decían algunos,
era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin
pelo, la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca
parecía negra y desde lejos entre azul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello
ni puños. Parecía, con esto y los cabellos largos y la sotana y el bonetón,
teatino lanudo. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues ¿su aposento?
Aun arañas no había en él. Conjuraba los ratones de miedo que no le royesen
algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo, y dormía siempre de
un lado por no gastar las sábanas. Al fin, él era archipobre y protomiseria.(…)
(Fco
Quevedo: “Vida
del Buscón llamado D. Pablos”Libro I-Cap. III)
8
1
Todo está ya en
su punto, y el ser persona en el mayor. Más se
requiere hoi para un sabio que antiguamente para siete; y más es menester para
tratar con un solo hombre en estos tiempos que con todo un pueblo en los
passados.
2
Genio y Ingenio. Los dos exes
del lucimiento de prendas: el uno sin el otro, felicidad a medias. No basta lo
entendido, deséase lo genial. Infelicidad de necio: errar la vocación en el
estado, empleo, región, familiaridad.
3
Llevar sus
cosas con suspensión. La admiración de la novedad es estimación de los
aciertos. El jugar a juego descubierto ni es de utilidad ni de gusto. El no
declararse luego suspende, y más donde la sublimidad del empleo da objecto a la
universal expectación; amaga misterio en todo, y con su misma arcanidad provoca
4
El saber y el
valor alternan grandeza. Porque lo son, hazen inmortales;
tanto es uno quanto sabe, y el sabio todo lo puede. Hombre sin noticias, mundo
a escuras. Consejo y fuerças, ojos y manos; sin valor es estéril la sabiduría.
5
Hazer depender. No haze el
numen el que lo dora, sino el que lo adora: el sagaz más quiere necessitados de
sí que agradecidos. Es robarle a la esperança cortés fiar del agradecimiento
villano, que lo que aquélla es memoriosa es éste olvidadizo. Más se saca de la
dependencia que de la cortesía: buelve luego las espaldas a la fuente el satisfecho,
y la naranja esprimida cae del oro al lodo. Acabada la dependencia, acaba la
correspondencia, y con ella
(Lorenzo Baltasar Gracián:
“Oráculo Manual y Arte de Prudencia)
9
EL AUTOR /EL
RICO /EL MUNDO /EL LABRADOR /EL REY /EL POBRE /LA DISCRECIÓN /UN NIÑO /
UNA VOZ /LA HERMOSURA /ACOMPAÑAMIENTO
(Grupo Corsario: “El Gran Teatro del Mundo”)
(Sale el
AUTOR con manto de estrellas y potencias en el sombrero
AUTOR.- Hermosa compostura
de esa varia inferior arquitectura,
que entre sombras y lejos
a esta celeste usurpas los reflejos,
cuando con flores bellas
el número compite a sus estrellas,
siendo con resplandores
humano cielo de caducas flores.
Campaña de elementos,
con montes, rayos, piélagos y vientos;
con vientos, donde graves
te surcan los bajeles de las aves;
con piélagos y mares donde a veces
te vuelan las escuadras de los peces;
con rayos donde ciego 15
te ilumina la cólera del fuego;
con montes donde dueños absolutos
te pasean los hombres y los brutos:
siendo, en continua guerra,
monstruo de fuego y aire, de agua y tierra.
Tú, que siempre diverso,
la fábrica feliz del universo
eres, primer prodigio sin segundo,
y por llamarte de una vez, tú el Mundo,
que naces como el Fénix y en su fama
de tus mismas cenizas...
(Sale el
MUNDO por diversa puerta)
MUNDO .- ¿Quién
me llama,
que desde el duro centro
de aqueste globo que me esconde dentro
alas viste veloces?
¿Quién me saca de mí, quién me da voces?
AUTOR . Es tu Autor Soberano.
De mi voz un suspiro, de mi mano
un rasgo es quien te informa
y a su oscura materia le da forma.
MUNDO.- Pues
¿qué es lo que me mandas? ¿Qué me quieres?
AUTOR .-Pues
soy tu Autor, y tú mi hechura eres,
hoy, de un concepto mío,
la ejecución a tus aplausos fío.
Una fiesta hacer quiero
a mi mismo poder, si considero
que sólo a ostentación de mi grandeza
fiestas hará la gran naturaleza;
y como siempre ha sido
lo que más ha alegrado y divertido
la representación bien aplaudida,
y es representación la humana vida,
una comedia sea
la que hoy el cielo en tu teatro vea.
Si soy Autor y si la fiesta es mía,
por fuerza la ha de hacer mi compañía.
Y pues que yo escogí de los primeros
los hombres, y ellos son mis compañeros,
ellos, en el teatro
del mundo, que contiene partes cuatro,
con estilo oportuno
han de representar. Yo a cada uno
el papel le daré que le convenga,
y porque en fiesta igual su parte tenga
el hermoso aparato
de apariencias, de trajes el ornato,
hoy prevenido quiero
que, alegre, liberal y lisonjero,
fabriques apariencias
que de dudas se pasen a evidencias.
Seremos, yo el Autor, en un instante,
tú el teatro, y el hombre el recitante.
MUNDO.- Autor generoso mío,
a cuyo poder, a cuyo
acento obedece todo,
yo, el gran teatro del mundo,
para que en mí representen
los hombres, y cada uno
halle en mí la prevención
que le impone el papel suyo,
como parte obedencial,
-que solamente ejecuto
lo que ordenas, que aunque es mía
la obra el milagro es tuyo-,
primeramente porque es
de más contento y más gusto
no ver el tablado antes
que esté el personaje a punto,
lo tendré de un negro velo
todo cubierto y oculto,
que sea un caos donde estén
los materiales confusos.
Correráse aquella niebla
y, huyendo el vapor oscuro,
para alumbrar el teatro
(porque adonde luz no hubo
no hubo fiesta), alumbrarán
dos luminares, el uno
divino farol del día,
y de la noche nocturno
farol el otro, a quien ardan
mil luminosos carbunclos,
que en la frente de la noche
den vividores influjos.(…)
(Pedro Calderón de la Barca: “El Gran
Teatro del Mundo”-Acto I-Escena I)
10
(Salen
el REY, don LOPE y los soldados, Pedro
CRESPO, y los
villanos. Todos se descubren)
REY:
¿Qué es esto?
Pues, ¿de esta manera estáis
viniendo yo?
LOPE: Ésta es, señor,
la mayor temeridad
de un villano, que vio el mundo.
Y, ¡vive Dios!, que a no entrar
en el lugar tan aprisa,
señor, Vuestra Majestad,
que había de hallar luminarias
puestas por todo el lugar.
REY: ¿Qué ha sucedido?
LOPE: Un alcalde
ha prendido un capitán
y viniendo yo por él
no le quieren entregar.
REY: ¿Quién es el alcalde?
CRESPO: Yo.
REY: ¿Y qué disculpas me dais?
CRESPO: Este proceso, en que bien
probado el delito está,
digno de muerte por ser
una doncella robar,
forzarla en un despoblado
y no quererse casar
con ella, habiendo su padre
rogádole con la paz.
LOPE: Éste es el alcalde, y es
su padre.
CRESPO: No importa en tal
caso; porque, si un extraño
se viniera a querellar,
¿no había de hacer justicia?
Sí. ¿Pues qué más se me da
hacer por mi hija lo mismo
que hiciera por los demás?
Fuera de que, como he preso
un hijo mío, es verdad
que no escuchara a mi hija,
pues era la sangre igual.
Mírese, si está bien hecha
la causa; miren, si hay
quien diga que yo haya hecho
en ella alguna maldad,
si he inducido algún testigo,
si está algo escrito demás
de lo que he dicho, y
entonces
me den muerte.
REY: Bien está
sustanciado. Pero vos
no tenéis autoridad
de ejecutar la sentencia
que toca a otro tribunal.
Allá hay justicia, y así
remitid al preso.
CRESPO: Mal
podré, señor, remitirle;
porque, como por acá
no hay más que sola una
audiencia,
cualquier sentencia que hay
la ejecuta ella; y así
ésta ejecutada está.
REY: ¿Qué decís?
CRESPO: Si no creéis
que es esto, señor, verdad,
volved los ojos y vello.
Aqueste es el capitán.
(Aparece dado garrote en una silla don ÁLVARO)
REY: Pues, ¿cómo así os atrevisteis?
CRESPO: Vos habéis dicho que está
bien dada aquesta
sentencia,
luego esto no está hecho mal.
REY: ¿El consejo no supiera
la sentencia ejecutar?
CRESPO: Toda la justicia vuestra
es sólo un cuerpo no más;
si éste tiene muchas manos,
decid, ¿qué más se me da
matar con aquesta un hombre
que esta otra había de matar?
¿Y qué importa errar lo
menos
quien acertó lo demás?
REY: Pues ya que aquesto sea así,
¿por qué, como a capitán
y caballero, no hicisteis
degollarle?
CRESPO: ¿Eso dudáis?
Señor, como los hidalgos
viven tan bien por acá,
el verdugo que tenemos
no ha aprendido a degollar;
y ésa es querella del
muerto,
que toca a su autoridad,
y hasta que él mismo se queje,
no les toca a los demás.
REY: Don Lope, aquesto ya es hecho,
bien dada la muerte está;
no importa error lo menos
quien acertó lo demás.
Aquí no quede soldado
alguno, y haced marchar
con brevedad; que me
importa
llegar presto a Portugal.
[A CRESPO]
Vos, por alcalde perpetuo
de aquesta villa os quedad.
CRESPO: Sólo vos a la justicia
tanto supierais honrar.
(Vanse el REY [y su acompañamiento, soldados,
y labradores]
LOPE: Agradeced al buen tiempo
que llegó Su Majestad.
CRESPO: ¡Par Dios!, aunque no llegara
no tenía remedio ya.
LOPE: ¿No fuera mejor hablarme,
dando el preso y remediar
el honor de vuestra hija?
CRESPO: Un convento tiene ya
elegido y tiene esposo
que no mira en calidad.
LOPE: Pues dadme los demás presos.
CRESPO: Al momento los sacad.
(Salen REBOLLEDO y la CHISPA)
LOPE: Vuestro hijo falta; porque
siendo mi soldado ya,
no ha de quedar preso.
CRESPO: Quiero
también, señor, castigar
el desacato que tuvo
de herir a su capitán;
que, aunque es verdad que su
honor
a esto le pudo obligar,
de otra manera pudiera.
LOPE: Pero Crespo... ¡bien está!
Llamadle.
(Sale JUAN)
CRESPO: Ya él está aquí.
JUAN: Las plantas, señor, me dad;
que a ser vuestro esclavo
iré.
REBOLLEDO: Yo no pienso ya cantar
en mi vida.
CHISPA: Pues, yo sí,
cuantas veces a mirar
llegue al pasado instrumento.
CRESPO: Con que fin el autor da
a esta historia verdadera.
Los defectos perdonad.
(Pedro Calderón de la Barca:
“El Alcalde de Zalamea”-Jornada
III-Escena XVIII)
LI



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